A los quince años
Con 15 años ya tiene el corazón roto. La ilusión, la novedad, la inexperiencia; en definitiva, el primer amor. Sonrisas regaladas, besos compartidos y promesas de amor eterno han sido el germen de su desdicha. —Lo mío es tuyo, incluso mi voluntad. Y lo tuyo, ¿me pertenece? —Piensa su inexperto intelecto. —¿Me dejas tu móvil? —Es lo que le pide tras un beso rápido—. Desbloquéalo, ¿acaso ocultas algo? ¿Quién es esta Rocío? —¿Rocío? Mi compañera de clase. Me escribió para pedirme unos apuntes. —Explica sin dar más importancia. —¿Sí? —Pulsa en la conversación— Bueno, parece que también habéis quedado. —Sí, claro. Le llevaré los apuntes, nada más. —Esta Iratxe, ¿quién es? —le dice a la vez que pulsa en el nombre—. Bueno, bueno, o sea que tienes una cita mañana. —Sí, es mi amiga; además, es su cumpleaños, y he quedado con ella para celebrarlo. —¿Mañana? ¿Y cuándo me lo ibas ...