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Desilusión

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 Se fueron, la ilusión y las ganas, a pasear por el camino de la decepción. El lugar donde paso tantas horas me tiene desencantada. Recuerdo el primer día en aquel pasillo, la emoción hacía que me temblara hasta la voz. Mi uniforme consistía en casaca, pantalón y una sonrisa, que ya traía puesta de casa.  Los nervios por hacer todo bien, por aprender, por los compañeros, que nadie me tome por vaga y por no fiarme de mi memoria, provocaron más de una contractura y una libreta llena de apuntes. Esos primeros nervios pasaron, pero la alegría de hacer lo que me gusta, no. ¿En qué momento eso cambió? ¿Quién apuñaló mis ganas? ¿Por qué no le puse una armadura más resistente a aquellas sensaciones?  Todo aquello que me llenaba de alegría, ahora lo realizo con la profesionalidad que puedo, pero sin ilusión, ni ganas. El vacío lo inunda todo. Ni los encuentros con las compañeras me motivan. Quizá sean los años. Tal vez la desidia que se respira en el ambiente. No quiero rendirme, ...

Story time

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 Os voy a contar mi rutina cuando trabajo de mañana, o como los jóvenes lo llaman ahora, la story time de mi mañana. Me despierto con la radio. Pego el brinco correspondiente al arrebatarte de los brazos de Morfeo con un “la temperatura actual es de 4º y se prevé no supere los 10º…” En fin, con ese panorama retiro con suavidad las mantas, como para no asustar al calorcito que me ha acompañado toda la noche. Es igual, el aguijón del frío me espabila de golpe. Voy corriendo al baño, no sin antes calcular la posición de los muebles de la habitación, para que el dedo meñique de mi pie no salga malogrado en el camino. En el tiempo que tardo en expulsar de mi cuerpo la orina acumulada durante la noche, un calefactor templa el habitáculo. Eso permite darme una ducha sin que me castañeteen los dientes. Meto una mano para comprobar la temperatura del agua y tras verificar qué es la adecuada, entro en la ducha. Me enjabono las axilas a conciencia y los bajos, por delante y por detrás. Ahí i...

El repartidor de pizza

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 De lejos, solo son una pareja de jóvenes enamorados, pero de cerca, son una jovencísima chica enamorada y un chico con un duelo en el corazón. La abraza sabiendo que le va a romper por dentro, que mañana le odiará. Aunque no le queda más remedio que hacerlo. Ella se aferra a su cuerpo como un náufrago a su salvavidas. Es su único consuelo en este país. Él es el amor de su vida. Una vida fácil, vista desde fuera, aunque la presión que siente de su padre le resulta asfixiante. Su padre es el hombre que más ama en este mundo, salvo ahora que ese amor también lo recibe Lisímaco. El tiempo que puede estar con su padre es lo que llaman tiempo de calidad, si bien, es muy escaso. Es un empresario con grandes responsabilidades. Últimamente, le apremia para que estudie y termine la carrera lo antes posible. Para ello la envió a estudiar a Barcelona, muy lejos de su Perú natal.   Al separarse, el joven sube a su moto y se aleja roto por dentro, ¿por qué a ella? El dolor que le va a...

No me lo creo

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Los paseos por la playa tomados de la mano. Los besos apasionados ignorando las palabras censuradoras de nuestro alrededor.  Así fueron los inicios de nuestra historia común. La pasión y la complicidad nunca faltaron. Hoy lo veo en ese banquillo y no lo puedo creer. El padre de mis hijos con las manos unidas por unos grilletes. Esas mismas manos que me hacían vibrar de placer. ¿Cuándo se torció todo? ¿En qué momento dejé de conocerlo?  Sentado con pose erguida, como si todo esto fuese una obra de teatro de las que tanto disfrutábamos juntos.  En la celebración de nuestro aniversario fuimos a un restaurante “fino” como yo llamaba a esos que rompían el presupuesto mensual con una cena. Mis gritos y desconcierto no le alteraron lo más mínimo, al llevárselo arrestado. Para él era algo esperado.  Fueron días de interrogatorios constantes, preguntas y más preguntas que yo no entendía a que venían. Aunque a mis interrogantes nadie contestaba. Poco a poco fui enterándome de ...

Amor diferente

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 Entre secretos y mentiras vivimos un amor prohibido. Su cobardía nos ha llevado a esto. Pero, ¿qué otra opción tenemos? Él no se atreve a enfrentarse a su familia, ni a sus superiores. Yo, en cambio, me he enfrentado al mundo. No le culpo. Yo he aceptado la situación. El amor no pide permiso.  En este pueblo todos creen que somos hermanos. El cura necesitaba que alguien le asistiese. La ropa, la comida, en definitiva la casa; no son cosa de hombres. Mucho menos de sacerdotes ocupados como es Fredesvinto. Moviendo hilos y tirando de conocidos consiguió que el obispado contratase a su hermana para la que atenderle. Solo que su hermana no existe, él nunca tuvo hermanas, todos fueron varones en la familia. No sé cómo consiguió que me contratasen, el caso es que aquí estoy. Estoy enamorada y viviendo un sueño dentro de una mentira. Ya ha pasado casi un año. En mi vientre crece el fruto de la pasión. Llevo varias semanas poniéndome ropa holgada. No me dejo ver mucho para que nadie ...

El reencuentro

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Su sorpresa no fue mayor que la mía, al abrir la puerta y encontrarme cara a cara con el pasado. Mi corazón se saltó un latido al verle ahí. Estaba igual, su semblante duro hizo que me estremeciera. — ¡Vaya, vaya! ¿A quién tenemos aquí? —Su voz no había cambiado y el tono duro con que pronunció estas palabras me sacudieron por dentro. — ¿Qué haces aquí?—Es lo único que se me ocurrió contestar. — ¿Dónde están mi mujer y mi hija? Me he enterado de que trabajaban aquí. Lo que no esperaba era encontrarte a ti. —Me lo dijo con una socarrona sonrisa, aquella que siempre me paralizó. —Te has equivocado, aquí no trabaja Adela. Le perdí el rastro hace semanas. — ¡Adela! ¿Quién llama?—La voz de mi señora interrumpe todas mis excusas. —Con que Adela. ¿Dónde está ella? Si tú tienes su nombre, ella, ¿cómo se hace llamar?—Pronuncia dando un paso al frente— ¿O quizás te has deshecho de ella? —No, por supuesto que no. La verdad es que tu mujer falleció al llegar aquí. Yo tomé su nombre para poder trab...

La aventura

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 No sé cómo he convencido a mi hermano para esta aventura. Él es serio y formal, eso dice mi madre. En cambio, yo soy rebelde y siempre me meto en líos. Hace varios días que escucho ruidos en la casa-cural. Es una casa enorme adosada a la iglesia, donde antiguamente vivía el cura con su hermana. Eso es lo que me han contado al preguntar.  Hace años que no vive nadie ahí, por eso me llamaron la atención los ruidos. ¿Quién sabe si no será el espíritu del cura aquel? O ¿si es el fantasma de su hermana, que se ha dado cuenta de lo sucio que está todo? El caso es que le he contagiado la curiosidad a Eligio, mi hermano.  Intentamos ser personas civilizadas y lo primero era entrar por la puerta, pero nada, estaba bien cerrada, aunque le sonaban todas las tablas. Lo intentamos por la ventana, después de hacer auténticos malabares para llegar, ya que estaba muy alta, no había ningún cristal roto y por descontado, también estaba cerrada. Ya envalentonados y dispuestos a entrar en e...