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El secuestro

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 Vivo en una casa grande, con jardín y piscina. Lo que más me gusta es jugar y correr por el gran jardín. Mi familia es maravillosa, me quiere y está muy pendiente de mí y de mis necesidades. Yo sé que no todos tienen esta suerte. Hoy tumbado en el jardín he estado recordando.  Recuerdo que siendo muy pequeño vivía en otra casa, era fría, pero el calor de mi mamá y mis hermanos lo suplía con creces. Un día encerraron a mi mamá en un cuarto y entraron unos señores al lugar donde habíamos quedado mis hermanos y yo. Escuchábamos a mamá gritar y llorar, pero nadie le hacía caso. Esas personas nos tocaban y nos alzaban en brazos, algunos dulcemente y otros con brusquedad.  Hubo una señora con cara muy dulce que al tomarme en sus brazos me acercó a su pecho susurrándome palabras que sonaban bonito. Olía rico y su voz me tranquilizó un poco. Mi mamá ya no chillaba, la oía llorar bajito, pero nada más. Aquella señora ya no me soltó, me alejó de mis hermanos y me metió en una bols...

Un campamento especial

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Es un campamento especial, no solo porque es mi primer campamento como monitora, sino porque los niños no son tan niños.  Son personas con discapacidad intelectual severa o profunda. Es decir, son personas totalmente dependientes, a las que se les saca de su entorno habitual para que les dé un poco el aire saludable del mar. Para arrancarles de sus aburridas rutinas. Aquí se les da la oportunidad de que les del aire del mar, que jueguen en la arena, (aunque esto a veces nos trae algún que otro problema de indigestión), tomar algún refresco en una de las terrazas e incluso se pueden dar un baño en el mar o en la piscina. Así de especial iba a ser mi estreno como monitora, o eso pensaba yo.  El trabajo que estas personas nos dan están acabando con todas las energías que todos traíamos el primer día. Somos cinco monitores, dos chicos y las otras tres somos mujeres. Todos jóvenes y con ganas de hacer las cosas bien. Marian, es la jefa (alguien tiene que dirigir todo). Juan y Pedro...

Un trabajo de verano

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 He pasado un día estupendo en las piscinas municipales, como siempre, están muy concurridas. Al salir me fijo en un chico delgado con cara sonriente, que todos los días entra cuando el resto nos vamos. Este chico trae a mi memoria aquel primer verano. Con mi mayoría de edad recién estrenada, ayudaba a mi padre a preparar el coche para el largo trayecto hasta el pueblo. Mi teléfono suena y el descolgar, mi amigo Baudilio, me dice que están buscando un chico para trabajar de bedel nocturno en las piscinas municipales. Mi padre, que está oyendo la conversación, me indica con gestos exagerados y con una gran sonrisa que acepte. A Baudilio le pregunto que dónde hay que ir, y tras un rato de conversación cuelgo. Miro a mi señor padre (a estas alturas se ha ganado el título de Señor).  Antes de que me dé tiempo a abrir la boca, él me salta muy campechano, que ya es hora de que empiece a ganar para mis gastos. Así fue como me quedé sin mis dos meses de asueto en el pueblo; para dedic...

Reina por un dia

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 Constancia tiene ocho años y su hobby preferido es jugar, pero no hacer deporte, sino jugar en la calle con sus amigos. Claro, eran otros tiempos, cuando los niños no tenían el día planificado como los ejecutivos. Salían a la calle y, eso sí, tenían su hora de vuelta a casa que había que cumplir con rigurosidad.  Constancia es ocurrente y pizpireta. Al salir del colegio se quedaba con su amiga Zoveida jugando en el parque que había cerca, donde las horas se les escapaban de sus jóvenes manos sin que se dieran cuenta. Aquel día, la tarde llegaba a su fin y apenas sin percatarse, tan enfrascadas que estaban cavando un hoyo donde pretendían hacer un lago para las ranas que otro día cazarían. Cuando Zoveida se dio cuenta de la hora y se lo dijo a su amiga, las dos se lamentaron de la regañina o castigo que les iba a caer encima.  Constancia ya iba pensando que excusa poner ante la tardanza, ya que su madre era muy estricta con la hora de llegada. Al llegar a casa y casi sin ...

¿Prejuicios?

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 Hoy paseando me he cruzado con una estampa poco menos que curiosa. Llegando a un conocido centro comercial de mi ciudad, me fijo que hay dos hombres con aspecto de ser árabes, pero eso no es lo que roba mi atención. Lo que me sorprende es el hecho de que uno le está sacando fotos al otro sin otro fondo que el propio centro comercial, que, por otra parte, no tiene ningún atractivo que no sea el puro comercial. Lo primero que pienso es que esas fotos saldrán en las noticias como el "antes" de que algún artefacto estalle dentro.  Me recrimino a mí misma por racista y porque mi mente tenga esos prejuicios. Y me obligo a creer que solamente son dos amigos de visita en la ciudad y están haciendo la gracia de sacarse una foto delante del centro comercial.  Sigo a mis cosas, sin embargo, no sé por qué no me quito de la cabeza a los dos hombres, yo no me declaro racista, pero mi mente está contaminada de todas esas noticias que nos hacen clasificar a las personas por su estatus s...

Exceso de amor

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 Oigo murmullos a través de la ventana. Cuando me asomo veo a mi madre y a mi hija compartiendo charla en el jardín. Están sentadas alrededor de una mesa redonda y se sirven una limonada que a mi madre le sale muy rica. Entreabro la ventana para escuchar de que hablan.  _ Abuela, me gustaría ser como tú. Quiero aprender a ser tú. ¿Qué me aconsejas? _ Le oigo decir a mi hija mientras se sirve la limonada que tanto le gusta.  _ Bea, no quieras ser yo. Debes ser tu misma, pero si me pides consejo de cómo vivir…   _ Si, abuela ¿Qué le dirías a mi abuela de 8 años que se miraba fijamente al espejo o a la adolescente que no sabía qué hacer porque su cuerpo está cambiando; que decir y a la joven que salía de fiesta por primera vez? Noto como mira a su nieta con ojos tiernos, esos que nunca me dedicó a mí cuando tenía su edad. Y afino mi oído.  _ Desde este futuro que soñó tan diferente al que de verdad es, le digo, o más bien le grito. "Vive tu vida no solo mirand...

La pelota verde y roja

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Salustiano iba paseando por esa ciudad, tan verde y bonita. Era un hombre ya maduro que superaba los cuarenta. Ese día iba pensando en sus cosas, cuando sus ojos se toparon con un objeto verde con una raya roja. La inercia le hizo pasar de largo, pero algo en su interior le hizo volver sobre sus pasos y fijarse en la pelota. Un flash mental que le hizo tambalearse, le vino a la memoria. Como si fuera una película vio a dos niños de unos seis años. Estaban en una zona arbolada, el sonido del río apenas dejaba oír sus risas. Los niños jugaban con una pelota verde con una línea roja; uno de ellos le dio una fuerte patada y la bola dibujando una parábola en el aire, fue a parar al río, donde la engulló la fuerza del agua. Uno de ellos se enfada y le da un fuerte empujón a su hermano gemelo. La cabeza del chaval se golpea contra una piedra y queda inerte. El niño enfadado se asusta mucho. Sabedor de que ha matado a su hermano, mira a su alrededor. Le llama la atención la presencia de un hom...