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No llego tarde

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  Ayer quedé con una compañera para ir juntas en su coche al trabajo. Es una compañera con la que no coincido mucho; sin embargo, me parece además de trabajadora; muy divertida. Es de esas personas con las que no puedes reprimir una sonrisa, siempre tiene un chiste en la boca o un gesto gracioso.  Llego corriendo al punto de recogida, pasan dos minutos de las siete. Menos mal que aún no ha llegado. Veo que para en el semáforo y sin pensar abro la puerta del auto y me siento, cerrando con cuidado la puerta.  _ ¡Buf! Marta, no sabes que me ha pasado. El dichoso despertador que me la ha jugado. _ Me intento explicar por llegar tan justa al encuentro. Sin mirarla e intentando atarme el cinturón de seguridad que parece que se me resiste._ Te juro que esta tarde me voy a comprar uno de esos eléctricos que te despiertan con música.  Al fin he conseguido abrochar el cinturón, pero noto que mi compañera no pone en marcha el coche. Que prudente.  _ Yo tengo uno de esos el...

La loca de los lunes dando las gracias

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Érase una vez una lectora con ínfulas de escritora. Sus lecturas le trasladaban a países imposibles y a ciudades reales. La imaginación le hacía gorgoritos en la cabeza. Así, un día su mano tropezó con un lápiz, y sin querer la mano seguía los dictados del borboteo de ideas. De esa manera, y no de otra, nacieron los relatos de los lunes. Hoy es el número 100.  Nunca imaginó la loca de las historias, que a tal número iban a llegar. ¿Por qué? Se preguntaba sorprendida. Y su yo más temerario le respondía, ¿Y por qué no?  Ella sabe que muchos lunes son fruto de un gran esfuerzo y otros son un regalo de la sencillez. Ella que nunca pensó que ese número le hiciese tanta ilusión. Hoy quiere honrar a esas personas culpables de que cada inicio de semana, sea un relato.  Hay personas que le han dicho que saben que día es, ya que hay relato. Otras que le animan a que siga adelante. También hay atrevidas que le animan a escribir un libro (que lejos anda ese sueño). Hay quien le corri...

Bella y bestia

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 La partida estaba a punto de finalizar, y menos mal, ya que Edelmira, la chica más popular del instituto, no podía más del aburrimiento. Había ido solo por acompañar al que hace una semana es su novio.  Edelmira es una joven alta, con una melena morena y unos ojos canela, cuyo cuerpo anhelan los chicos de su instituto. A ella la belleza no le importa, siempre ha proclamado que la guapura no es importante. La inteligencia, y la personalidad es a lo que ella le da mayor importancia. De esto último también está sobrada. Suele escuchar sin interrumpir y cuando responde lo hace con suavidad y siempre intentando no herir al otro.  Cuando sale de la sala con su novio, Liborio la mira con cara de asco. Esa chica le tiene robado el corazón y ella sale con su mejor amigo. No entiende muy bien cómo es posible. Su amigo es un genio en los estudios, pero por lo demás no le ve la gracia por ningún lado. Fernando le mira y le guiña el ojo. Él sabe que su amigo Liborio está loco por Ede...

El perro

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 Un perro es el culpable de mi desazón. Estaba tranquila en mi casa viendo la televisión, tumbada en el sofá y medio dormida, cuando un gañido de un perro me despeja. Unos gritos lastimeros provenientes del mejor amigo del hombre no me dejaban descansar. Me levanté con más pereza que ganas, y miré por la mirilla de mi puerta. En el rellano de la escalera había un perro pequeño de tamaño, aunque no era ningún cachorro. Él como si presintiera mi presencia miraba la puerta y comenzó de nuevo a ladrar. Me pareció conocido, a ese perro yo lo había visto con mi vecina del 4º muchas veces. Abrí la puerta y al verme su cola juguetona comenzó a moverse de lado a lado. Me lamía las manos mientras yo le hablaba con serenidad preguntándole que hacía ahí, como si me pudiera contestar. Con cuidado de que tan emocionado can no entrase en mi casa, con las llaves y tras cerrar la puerta me dispuse a llevarlo a su piso. Quizá el pobre se ha confundido de planta. Al subir al tercero también ladraba a...

Abre los ojos, amiga

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 Es por la mañana y vuelvo a casa de pasar una larga noche con mi amiga Blandina. Por el camino voy pensando en todo lo que hemos hablado. Después de reírnos de muchas cosas, la conversación ha girado hacia mi familia. He sabido más cosas de lo que pasa en mi casa, por mi amiga que por mi propia madre. No, no se lo voy a reprochar a esa mujer que tanto y tan malo ha pasado. Lo que sí es verdad, que la relación con mi padre ya no volverá a ser lo mismo.  La madre de Blandina ha sido amiga íntima de la mía desde siempre. Siempre ha sabido de mi madre y de sus sufrimientos. Y un día Blan le hizo un comentario sobre la pena que le daba mi padre y su estado. Y Aurelia se explayó a gusto. Le contó todo el sufrimiento y los malos tratos que mi madre ha sufrido durante tantos años.  Mi madre me ha protegido de eso toda la vida. Me ha amado por encima de ella misma. Sabiendo lo que ahora sé, la quiero más aún si cabe.  Hoy me he enterado de que soy fruto de una violación. La ...

Agobio

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 _ Cuando los cambios me agobian, y bloquean. ¿Qué tengo que hacer? _ Así empezó la consulta, mi primera paciente. Y yo le hubiese respondido, que eso me gustaría saber a mí. Me acabo de cambiar de ciudad, ella es mi primera paciente, pero no la primera de esta etapa, no, es la primera. Los estudios en psicología que tanto esfuerzo me han costado, ahora tendrán que reflejarse en la consulta que acabo de abrir. ¿Cómo le respondo yo a esta chica? Si de agobio se trata, soy experta. Sin embargo, soy una profesional y le diré lo que ella tiene que hacer, y yo no soy capaz. _ Bueno Miren, te voy a dar unas claves para evitar el agobio.  Respira profundamente. Para mantener la calma es importante respirar. … Ordena tu mente. … Haz lo que te guste. … Desahógate. … Mantén una actitud positiva. _ Sí, claro, eso es fácil de decir, en cambio, llevarlo a cabo no me resulta nada fácil.  _ Nadie ha dicho que sea fácil. Lo primero es identificar la fuente, es decir ¿qué es lo que te ago...

El amor y sus sorpresas

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 Sus madres eran amigas íntimas antes de que nacieran ambos. Cuando la primera de ellas se quedó embarazada, la otra se sintió tan feliz como si le sucediese a ella misma. Cuatro meses más tarde la buena esperanza se reflejaba en las dos.  Nacieron con escasos tres meses de diferencia. Sus madres los metían en la misma cuna, mientras ellas tomaban un café charlando de sus cosas. Iban creciendo y compartiendo juegos, rabietas, enfados y risas. Se ayudaron en sus primeros pasos, y solo entre ellos se entendían con su lengua de trapo.  Neoteria siempre era la que tenía las ideas más locas y Adelio la seguía en sus travesuras. La decisión de sus padres de inscribirles en colegios diferentes, lejos de distanciar, les unió más.  Neo iba a un colegio religioso, donde la disciplina y el recogimiento eran el pilar de la educación. En cambio, en el colegio de Ade se proclamaba el libre pensamiento y el respeto al otro por encima de creencias y clases. Eso hizo ver a cada uno u...